unos elevadísimos costes de producción por el
encarecimiento de los insumos, unos precios en origen
por los suelos y la crisis ganadera han determinado que 2008
pase a la historia como un mal año.
2008 comenzó con unos precios de las materias primas
agrarias, fundamentalmente granos, por las nubes, precios
que a partir de agosto comenzaron a bajar a niveles muy bajos,
debido a que la producción mundial de cereales se ha incrementado
y la española ha vuelto a alcanzar niveles récord de 23,8 millones de
toneladas.
Los incrementos del precio del gasóleo, que aunque bajó en el último trimestre,
se situaron en el mes de junio un 26% por encima del precio del año anterior;
mientras que la subida media de los principales fertilizantes
entre octubre de 2007 y octubre de 2008 se sitúa en torno al 200%,
con especial incidencia en el nitrato potásico (168%), ácido fosfórico
(146%), fosfato monoamónico (274%), fosfato monopotásico (232%)
y abono 8-15-15 (170%).
Este incremento de costes se vio agravado por la imposibilidad
de repercutir ese sobrecoste en los precios en origen provocando
crisis de rentabilidad en las explotaciones, fundamentalmente
ganaderas que han venido demandando a lo largo del año
medidas de apoyo, que se han concretado en las 12 medidas
pactadas en noviembre de 2007 por un importe total de 350
millones de euros para el sector.
El año se inauguró con la entrada en vigor de la Ley de
Desarrollo Sostenible del Medio Rural, que se aprobó en 2007
y que fue una promesa electoral del Gobierno, que en su nueva
legislatura decidió unir los ministerios de Medio Ambiente y Agricultura
y ofrecer al departamento el apelativo de "Medio Ambiente y
Medio Rural y Marino".
En 2008, se han puesto en marcha de la totalidad de los órganos
previstos por esta Ley y se han firmado proyectos piloto para
su puesta en marcha.
Además, se ha creado la Red Rural Nacional, una entidad con
la que el Ministerio prevé fomentar el desarrollo a través de la
cooperación y de proyectos novedosos que den
el impulso necesario al medio rural.
En marzo, el sector se sobresaltó con la retirada de todo
el aceite de girasol de los lineales españoles ante la alerta
alimentaria debida a la entrada de unas partidas de aceite de
girasol contaminado procedente de Ucrania, alerta que se
desactivó a las 48 horas sin que tuviera impacto sobre el consumo.
El sector remolachero-azucarero vivió intensamente la negociación
del acuerdo de reestructuración alcanzado en marzo, con una
reducción del cultivo del 35% y sólo cinco molturadoras para
las próximas campañas.
Para rematar el año, Bruselas aprobó la reforma de la PAC, que entre
sus aspectos principales recoge un incremento de la "modulación"
de ayudas directas, para trasvasar el dinero obtenido a las políticas
de desarrollo rural; ahora se aplica al 5% de los pagos y según el
acuerdo este porcentaje irá subiendo hasta alcanzar el 10% en 2012.
Por su parte, el sector del vino ha estrenado en 2008 una nueva OCM que,
aunque pretendía ser un revulsivo respecto a la anterior, fue fruto de una
reforma más moderada que, en el caso español, supuso que seguiría
como el primer perceptor de las ayudas, además de mantener, de forma
transitoria, la destilación de alcohol de uso de boca, entre otras.
No obstante, con la campaña 2008/2009 ya en su ecuador a final de año,
el sector lamenta la lentitud del Ministerio en la publicación de la norma
de desarrollo de esta OCM que, con toda probabilidad, no verá la luz hasta
el próximo año.
En lo que se refiere al sector hortofrutícola, la futura normativa
sobre la venta
de fitosanitarios y la eliminación de los requisitos de tamaño y forma exigidos
para la comercialización de sus productos, así como la preocupación por el
incremento de los costes de producción y los márgenes de la distribución
han marcado el año.
Además se confirma la desaparición del régimen de cuotas lecheras en 2015
y hasta entonces, debido a la situación coyuntural del sector, un incremento
anual lineal del uno por ciento, con dos revisiones y el mantenimiento de
mecanismos de intervención como el almacenamiento de leche en polvo y
mantequilla.
Aún así el sector lácteo español ha mantenido todo el año un enfrentamiento
entre ganaderos e industria por la caída de los precios en origen y las
dificultades en la recogida de leche nacional, debido a los excedentes de
leche francesa que entran en España, por lo que, amén de la implantación
de los contratos homologados, todos los eslabones trabajan para salvar al
sector de la crisis.
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